lunes, 28 de enero de 2008

El Melindro

C. Provença, 91-97
Tel. 93 321 58 81




Andrés dice:
Seguimos con nuestra gira culinaria americana... En esta ocasión, probamos por primera vez la cocina venezolana, y fue un primer contacto apetitoso. El Melindro no cae en folklorismos, por su aspecto podría tratarse de un restaurante moderno y mediterráneo más. El ambiente es cálido, sencillo y relajado. La carta nos ofrece una buena variedad de platos venezolanos para investigar, y los camareros nos aclararán ampliamente lo que nos resulte desconocido (cosa de agradecer y poco habitual; como sabréis, en esta ciudad predominan los camareros escuetos, si no directamente bordes... Empiezo a pensar que esta es una virtud reservada a los restaurantes hispanoamericanos). Como era el primer día, optamos por las famosas arepas de entrada (pan de maíz relleno, parecido al pan de pita, relleno con múltiples opciones y con un toque de horno). Como entrada, es contundente, el maíz es pesado... pero riquísimo. Después, nos dejamos aconsejar y nos ofrecieron como plato principal una degustación venezolana, con una muestra de varios platos típicos para compartir. Esencialmente, predominan los fritos, con plátano frito, bananitas fritas rebozadas y la variante venezolana de las empanadas (fritas, claro), de pescado y carne mechada. Todo muy, muy apetitoso.
La única pega es quizás la distribución del espacio. Está separado en dos pisos, y la cocina está en el superior, de manera que si estamos abajo el servicio puede ser un poco más lento de lo habitual (si bien es cierto que eso también demuestra que la cocina la preparan al momento, cosa que no pueden decir otros restaurantes). En definitiva, nos quedamos con la sensación que nos faltaron cosas por descubrir, así que tendremos que volver... Ah, y si no os va la aventura y eso de probar platos nuevos, ¡no os preocupéis! El Melindro también ofrece los platos de los restaurantes de menú de toda la vida, cocina autóctona, vaya. ¡Perfecto para grupos heterogéneos!
Mi puntuación:

viernes, 25 de enero de 2008

Las Cuartetas

C. Santaló, 73
Tel. 93 201 79 34




Andrés dice:
Por fin comimos en Las Cuartetas, uno de los clásicos restaurantes argentinos de Barcelona que teníamos pendiente visitar. A pesar del nombre, no tiene nada que ver con la famosa pizzeria de la calle Corrientes (Buenos Aires). Las Cuartetas ofrece un espacio de tinte rústico y una carta que resultará de lo más familiar a los argentinos nostálgicos. Ya de entrada, nos recibe una pared decorada con Mafalda, Paturuzú, Isidoro Pereyra y otros personajes de cómic argentinos, y un poco más adelante los futboleros descubrirán los banderines de los 5 grandes clubes de Argentina y alguno más (¡entre los que, lamentablemente, no se encuentra Huracán!). El ambiente es acogedor y amigable. Eso sí, id cargados de paciencia, ya que se toman su tiempo para servir. No obstante, este detalle lo compensa la amable atención de los camareros (de los de antes, de los que charlan con lo clientes y te hacen sentir a gusto, de esos que tanto faltan en esta ciudad, vaya...).
En la carta no falta ningún clásico: encontramos pastas, pizzas y asado, lo indispensable de la cultura culinaria argentina. Como siempre, de entrada probamos las empanadas de carne. Realmente excelentes. Las podéis acompañar con una buena ensalada de la casa, simple y abundante, con palmitos, salsa golf, pollo, tomate y lechuga. En cuanto a platos principales, en esta ocasión nos centramos en la carne, nos quedan por probar las pizzas y las pastas. Disponen de una buena variedad de milanesas (escalopas), de ternera, de pollo, a la napolitana, estilo maryland... En cuanto al asado, ofrecen una variedad de cortes aceptable, adecuado para que los comensales no argentinos no se pierdan. Además de las distintas partes del animal, podremos elegir el peso del pedazo, dependiendo del saque que tengamos... Personalmente, hoy estaba moderado y con 200gr quedé satisfecho. No os perdáis los chorizos (criollos, parecidos a la butifarra) ni las mollejas (con un poco de limón, ñam, ñam). Una buena opción (si os reunís 2 o más carnívoros) es elegir la gran parrillada (entiéndase "asado"), que lleva un poco de todo. Toda la comida tiene un toque casero muy de agradecer, y las raciones son abundantes. Lo que menos me llamó la atención fueron los postres, pero los arrollados y panqueques de dulce de leche me tentaron...
Al margen de todo, si sois futboleros sabréis que el local está frecuentado por algunos futbolistas argentinos de renombre, entre ellos un tal Lionel... Y como muestra, las camisetas autografiadas colgadas en las paredes, que van desde Zabaleta a Posse, pasando por "la gallina" Maxi y el susodicho Lionel. Por algo será.
Mi puntuación: y ½

domingo, 20 de enero de 2008

Nagomi

C. Muntaner, 231
Tel. 93 241 9546




Andrés dice:
Restaurantes japoneses en Barcelona, hay muchos. Buenos y auténticos, pocos. Chinos reconvertidos, muchísimos. De diseño coolchipiguay, unos cuantos. Para mi gusto, Nagomi entra en esta última categoría. De entrada, lo que más descaca es, sin duda, su emplazamiento: piso principal reformado en un edificio modernista de gran categoría, con gran ventanal hacia la calle. Todo está muy bien puesto, no hay duda, con estilo zen muy moderno. La sala que da a la calle, además de mesas, dispone de una barra estilo taberna japonesa. También tienen otro comedor interior, más recogido (y ruidoso, diría).
Una vez más, me disgusta el hecho que pongan directamente cubiertos en la mesa, aunque por supuesto te traen palillos si los pides. Es una costumbre que me molesta especialmente cuando voy a un restaurante asiático, y más si le supongo un cierto nivel. Me extrañó, tratándose de un restaurante del mismo grupo que el famoso Yamadori... Pasando a lo estrictamente culinario, la oferta era variada, dentro del clásico abanico al que estamos acostumbrados: tempuras varios, fideos, pinchitos de toro (ventresca de atún), poca oferta de carne... y por supuesto, el sushi.
Desde mi punto de vista, un detalle que determina de entrada si el sushi es bueno o no es la propia carta. En este caso, la oferta de sashimi (pescado crudo a palo seco) se limitaba a "3 tipos de pescado" o "5 tipos". Los buenos restaurantes te permiten elegir el tipo de sashimi con algo más de precisión... Además, no nos trajeron arroz blanco para acompañar el sashimi. Aparte de eso, comimos unos california maki bastante decentes, pero no excelentes. Otro detalle más: abusan de la mayonesa. Para mí, es una forma de occidentalizar el sushi muy poco sutil. Y un ultimísimo detalle: te traen directamente la salsa de soja en el platito. ¡Mal! Además de sospechoso, me parece poco espléndido para un restaurante de categoría no dejar el recipiente con la soja para servirse a gusto de cada uno. Finalmente, los postres se limitaban a un pastel de chocolate (¿que hay menos japonés que eso?) y una variedad de helados caseros de varios sabores, entre ellos helado de judías (¡bien!). Nos abstuvimos...
No es que sea un mal restaurante, ni mucho menos, pero la comida no está a la altura del envoltorio.
Mi puntuación: