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domingo, 16 de marzo de 2008

La Tagliatella

C. Josep Tarradellas, 116
Tel. 93 419 42 98




Andrés dice:
Se trata de un restaurante familiar (en el sentido que van muchas familias con niños, al menos los fines de semana). Los amplios salones están repletos de mesas, muy cerca entre sí, y todo está decorado con lo que se espera de un "ristoranti pizzerie": madera, recargado, algo oscuro, y con cuadros de tipos de pasta por doquier... Lógicamente, el restaurante es MUY RUIDOSO. Los camareros contribuyen al bullicio, son un enjambre exaltado y multiétnico (de cualquier lado menos italianos) que corren intentando dar abasto ante la cantidad de gente y mesas que se les viene encima.
Y ahora que ya estamos situados, pasemos a lo principal, la comida, vaya. Las raciones tienen de abundante lo que el restaurante de ruidoso: DESCOMUNALES. Un consejo, si lo vuestro no es la cantidad, compartid. De entrada, las ensaladas servirían para dar de pastar a una vaca. Muy apetitosa la de queso de cabra gratinado. También os ofrecerán pan de piadina, riquísimo, casero y hecho al momento, con aceite y pimienta. Claro que sólo con el pan (tamaño pizza familiar, para entendernos), más de uno quedará repleto. Después, podremos elegir entre pizza o pasta. Atención, los platos principales no bajan de 12 eurazos... pero son en la misma línea, claro, dan para alimentar a un ejército. Podremos elegir entre una veientena de pastas tradicionales italianas (ñoquis, pappardelle, tortellini, ravioli y demás) a combinar con una docena de salsas para todos los gustos. Y si no, pizzas a gogó, de un tamaño inacabable. Ah, por cierto, si veis que sacan del horno una especie de bomba gigante e hinchada, no os asustéis. ¡Son las pizzas calzone! Asustan sólo de verlas en tu plato, pero son apetitosas. Lo que me decepcionó fueron los postres, les faltaba un poco de sabor casero. El tiramisú no estaba a la altura. En resumen, un restaurante ideal para grupos grandes y familias, para comer sin romperse mucho la cabeza. Al fin y al cabo, es una franquicia, y eso se nota en el acabado de todo producto culinario...
Mi puntuación: y y ½

domingo, 20 de enero de 2008

Nagomi

C. Muntaner, 231
Tel. 93 241 9546




Andrés dice:
Restaurantes japoneses en Barcelona, hay muchos. Buenos y auténticos, pocos. Chinos reconvertidos, muchísimos. De diseño coolchipiguay, unos cuantos. Para mi gusto, Nagomi entra en esta última categoría. De entrada, lo que más descaca es, sin duda, su emplazamiento: piso principal reformado en un edificio modernista de gran categoría, con gran ventanal hacia la calle. Todo está muy bien puesto, no hay duda, con estilo zen muy moderno. La sala que da a la calle, además de mesas, dispone de una barra estilo taberna japonesa. También tienen otro comedor interior, más recogido (y ruidoso, diría).
Una vez más, me disgusta el hecho que pongan directamente cubiertos en la mesa, aunque por supuesto te traen palillos si los pides. Es una costumbre que me molesta especialmente cuando voy a un restaurante asiático, y más si le supongo un cierto nivel. Me extrañó, tratándose de un restaurante del mismo grupo que el famoso Yamadori... Pasando a lo estrictamente culinario, la oferta era variada, dentro del clásico abanico al que estamos acostumbrados: tempuras varios, fideos, pinchitos de toro (ventresca de atún), poca oferta de carne... y por supuesto, el sushi.
Desde mi punto de vista, un detalle que determina de entrada si el sushi es bueno o no es la propia carta. En este caso, la oferta de sashimi (pescado crudo a palo seco) se limitaba a "3 tipos de pescado" o "5 tipos". Los buenos restaurantes te permiten elegir el tipo de sashimi con algo más de precisión... Además, no nos trajeron arroz blanco para acompañar el sashimi. Aparte de eso, comimos unos california maki bastante decentes, pero no excelentes. Otro detalle más: abusan de la mayonesa. Para mí, es una forma de occidentalizar el sushi muy poco sutil. Y un ultimísimo detalle: te traen directamente la salsa de soja en el platito. ¡Mal! Además de sospechoso, me parece poco espléndido para un restaurante de categoría no dejar el recipiente con la soja para servirse a gusto de cada uno. Finalmente, los postres se limitaban a un pastel de chocolate (¿que hay menos japonés que eso?) y una variedad de helados caseros de varios sabores, entre ellos helado de judías (¡bien!). Nos abstuvimos...
No es que sea un mal restaurante, ni mucho menos, pero la comida no está a la altura del envoltorio.
Mi puntuación:

viernes, 15 de junio de 2007

Douzō

C. París, 161
Tel. 93 419 88 55




Andrés dice:
Lo descubrimos de paseo por la zona, ha abierto hace muy poco (ocupando el lugar de lo que era un restaurante gallego). La verdad es que l'Eixample se está saturando bastante de restaurantes "japoneses", si bien no todos merecen ese calificativo. Es de apreciar el esfuerzo de Douzō por crear un ambiente japonés, pero les pierde bastante el folklorismo kitch... Aparte de los cuadros, gatitos con la patita en alto, farolitos, cuencos y teteras diversas, las camareras van vestidas con kimonos de seda, y se las ve un poco incómodas, la verdad (las mangas anchas no son precisamente ideales para servir). Eso sí, nos atendieron con una amabilidad y prontitud de lo más oriental.
Pero donde más decepcionará este restaurante a los amantes de la cocina japonesa es, por desgracia, en sus platos. Ofrecen sushi y parrilla japonesa (a la vista), y ni lo primero ni lo segundo nos dejaron satisfechos. Ni el salmón ni el atún estaban especialmente sabrosos (ni en sashimi ni en makis). El nivel de la cocina me pareció a años luz de nuestros restaurantes japoneses habituales. No obstante, la carta es amplia, con mucha variedad de maki-sushi, además de tempura y carnes y pescados al horno y rebozados (me picó la curiosidad la anguila... pero preferí dejarlo para otra ocasión). Ah, donde sí quedé satisfecho es con los postres, probé el "helado a la plancha": bola de helado en una crepe, flambeado. Lucila también quedó satisfecha con un daifuku de té verde (suele ser una apuesta segura porque son de importación, nosotros mismos los hemos comprado en un supermercado japonés). También cabe decir que el menú de mediodía es bastante económico y parece apetecible. Ojalá tengan la ocasión de mejorar, tal vez valga la pena darles otra oportunidad más adelante.
Mi puntuación:

Lucila dice:
Sería muy fácil caer en la crítica mordaz y despiadada. No lo voy a hacer, al menos hoy, y es por dos razones. Una porque se trata de un restaurante que acaba de abrir sus puertas y por lo tanto como cualquier primerizo merece una oportunidad y segundo por el empeño, amabilidad y servicialidad de sus empleados que vale la pena resaltar y que podría ser ejemplo de muchos restaurantes de alta categoría que no vale la pena ni mencionar.
Empecemos por la carta. Kilométrica carta habría que decir, porque terminar de leerla puede llevar unos cuantos minutos que parecerán eternos si se llega con el estómago crujiendo. ¡Imagínense, una carta con fotografías de todos los platos! Ideal para aquellos a los cuales la comida entra por la vista y especialmente porque ahorra el trámite de tener que pedirle a la camarera que nos explique en su precario castellano en qué consite el plato (situación que a mí personalmente me genera un poco de incomodidad ya que una, en mi caso, intenta ser amable, y decir que le entendió, cuando en realidad no entendió ni jota). Pero bueno...los dibujitos siempre facilitan la comunicación y evitan que en lugar de un plato de fideos nos traigan unas algas marinadas.
Makis de todo tipo tamaño y color, sushi, sashimi y pescados abundan en la carta. Todo presentado en platos extremadamente decorados, si mal no recuerdo he visto un barquito de madera en el que se colacaban los makis y sushis, impresionante. Una puesta en escena digna de mencionar. Todo en un ambiente que si bien se esfuerza por asemejarse a un restaurante japonés no puede escapar a las raíces chinas de sus dueños.
Mi puntuación:

viernes, 18 de mayo de 2007

Shibui

C. Comte d'Urgell, 272
Tel. 93 321 90 04




Andrés dice:
Sinceramente, me decepcionó. Shibui pasa por ser uno de los mejores (o el mejor) restaurante japonés de Barcelona. En mi caso, su reputación le va a la contra. Hay que admitir que la calidad de la comida es correcta (sin exagerar), pero no va más allá de lo que encontraremos en muchos otros restaurantes, y la carta no tiene nada de arriesgado (makis, tempura, sashimi, yakisoba, nada nuevo, todo correcto, pero no excelente). Si le dais importancia al diseño, el local está puesto con gusto, muy modernito, sobrio y elegante. Pero nada que justifique lo que se paga (que no es precisamente poco).
Tiene dos pisos; si podéis elegir, os recomiendo el superior, que da a la calle. Eso sí, en el inferior hay espacios para grupos (que se pueden convertir en pequeños privados, muy al estilo japonés, con unas falsas mesas bajas que harán las delicias de los fans del manga y de Yasujiro Ozu). Una curiosidad: es el primer restaurante en el que vemos que ofrecen un curioso invento, una pieza de plástico flexible que se coloca en los palillos, facilitando la labor, ideal para torpes y principiantes. ¡Gran idea!
Mi puntuación: y ½

sábado, 5 de mayo de 2007

Out of China

Muntaner, 100 (esquina València)
Tel. 93 451 55 55




Lucila dice:
Definitivamente, Out of China no estará entre mis restaurantes favoritos. Si bien es evidente el esfuerzo por escapar al típico restaurante chino con un diseño moderno y minimalista, no logra convencerme ni su cocina ni su ambiente. A la entrada, un extenso pasillo con un par de mesas desiertas nos conduce a un gran salón con una gran cantidad de mesas al mejor estilo comedor, decorado en tonos rojos y negros. Nada de figuritas chinas, ni de gatitos moviendo los brazos. Tampoco encontraremos palillos en las mesas. ¡¡Estos fueron reemplazados por tenedores y cuchillos!! La cocina no nos sorprende. Empanadillas al vapor, arroces tres, cuatro y cinco delicias. En definitiva, a la hora de escoger comer chino, preferiré hacerlo en el pequeño restaurante de la esquina, atendido por el simpático Sr. Chang y recargado de dragones y figuritas horteras, que por lo menos es honesto y no defrauda como este pretencioso Out of China.
Mi puntuación:

Andrés dice:
Un sábado al mediodía siempre es buen momento para probar un restaurante nuevo. Out of China trata de ser un chino distinto, moderno, desmarcándose de la típica decoración kitch de los restaurantes clónicos tipo "Gran Muralla", "Palacio de Pekín" o "Gran Dragón", y vistiéndose de diseño. Aún así, hay cosas que nunca cambian, y la chica que me atiende al hacer la reserva por teléfono tiene unos problemas terribles para entenderme (aunque la mona se vista de seda...).
Es un restaurante espacioso y parece ideal para grupos grandes. De entrada, el hecho de encontrar cuchillo y tenedor en la mesa en lugar de palillos me provoca repelús y desconfianza (para mi gusto, una concesión demasiado directa a las costumbres occidentales). Obviamente, pedimos palillos... La forma de la carta (con entrantes, primeros platos y platos principales) también está pensada para que no se asusten los que pisan un restaurante chino por primera vez (cosa no necesariamente mala). Me gustaron los rollitos de cebollino y queso (presentados en un original chupito de salsa agridulce), y las crepes de pato a la pekinesa se dejaban comer, pero sin ser nada del otro mundo, con una salsa que bien podría ser una "salsa barbacoa" cualquiera. En toda la comida no me abandonó la sensación de estar realmente muy lejos de China, me faltó un punto de exotismo oriental original. La lista de postres acabó de reforzar mi sensación, y tuve que inclinarme por una crepe de helado de plátano (casero, muy rico) cubierta de chocolate y almendra caramelizada. En cualquier caso, un chino diferente, con toques y presentaciones de platos modernas, pero que no satisfará a los expertos en comida china...
Mi puntuación: y ½